miércoles, 11 de enero de 2012

DPA: “Streaming” o música para todos en internet




BERLÍN (dpa) – Otra palabra inglesa se ha puesto de moda en Internet: “streaming”. En realidad no sería nada nuevo, pues desde hace años es posible escuchar en la red radio y programas musicales. Pero los nuevos servicios de streaming y de almacenamiento en la nube sí ofrecen una novedad: permiten escuchar la propia música en todas partes donde haya Internet, incluso en el smartphone.

Por una parte, hay servicios de almacenamiento sólo para la propia música. Los archivos de audio deben ser cargados en el servidor del proveedor y desde allí pueden ser escuchados en cualquier PC o mediante una aplicación para smartphones. Entre los proveedores están MP3Tunes, mSpot, TunesBag, el alemán TelekomCloud o bien Google Music, aunque este último por ahora está disponible sólo en Estados Unidos. Lo único molesto es que el “subir” música a la nube toma bastante tiempo y paciencia.

El servicio Amazon Cloud Drive ofrece cinco gigabytes de almacenamiento gratis, pero sin la funcionalidad streaming que ofrece Amazon Cloud Player, sólo disponible en Estados Unidos. En todo caso, Cloud Player es útil si se compra espacio de almacenamiento, por ejemplo, 20 gigabytes por 20 dólares (unos 15 euros) por año. Para ello se precisa de una dirección de cobro -necesariamente fingida- con sede en Estados Unidos. También la app Player para Android funciona con un código postal estadounidense.

Pero hay servicios de oferta de música a granel, como Jukeboxalive, Deezer (www.deezer.com/es), Fulltono (www.fulltono.com) y múltiples otros, en los cuales se puede escuchar la música que se quiera y por cuanto tiempo se desee.

Los precios del lugar de almacenamiento de música o de escucha de un banco de datos varían. Algunos son gratuitos, mientras otros tienen una tarifa mensual o una suscripción anual. Algunos exigen pago por excluir la publicidad, por apps para smartphones o tabletas, o bien por una mayor capacidad de almacenamiento online.

“Se trata en principio de “poseer” la música o de sólo usarla”, explica la revista alemana de computación “c’t”, que sometió a prueba una decena de estos servicios. Para quien no está seguro qué escoger, los especialistas recomiendan analizar su propio comportamiento como usuario en los últimos meses: ¿Poseo o he comprado últimamente muchos CDs o archivos de música, o me basta con escucharla en streaming?

Hay modelos como Music Unlimited de Sony (10 millones de títulos) o iTunes Match de Apple (20 millones), que combinan ambas ofertas: todos los títulos que se hallan en la computadora del usuario son ofrecidos para escucharlos en todos los dispositivos que se quiera, en caso de estar allí disponibles.

iTunes Match, que cuesta 25 euros al año (32 dólares), añade incluso música que no se halle en la propia colección.

El portal norteamericano Grooveshark va un paso más allá. Este sitio afirma tener 30 millones de usuarios y una enorme colección musical, originada en la propia música cargada por los suscriptores y puesta a disposición de todo el que quiera escucharla. Grooveshark gana con la publicidad incluida en el portal y las suscripciones de los usuarios.

A diferencia de otros proveedores, Grooveshark publica por principio toda la música que el usuario carga en su servidor. En caso de sentirse afectados, los artistas o los sellos grabadores pueden exigir entonces el pago de licencia o simplemente la retirada de su música del servidor. Esta controvertida política hace que el streaming de esta música sea ilegal en algunos países.

Algunos servicios como Spotify o Pandora pueden excluir al usuario potencialmente ilegal tras identificarlo en base a su dirección IP.

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