Cuando hablamos de sistemas operativos, creo que todo el
mundo entendemos que hay algunos en los que los fabricantes deben pagar
licencias para uso al creador, y otros que son completamente gratuitos. Pero
también está la opción de que sea el desarrollador del sistema el interesado en
hacerlo triunfar a marchas forzadas y por ello premie a los fabricantes que lo
utilicen.
Es una realidad que Google TV no ha funcionado en su primera
versión, a pesar de los socios tan potentes que tenía, como Sony o Logitech. En
la segunda oleada importante del sistema, han llegado socios que tienen
bastante que decir, ya que son líderes en el mercado, como LG y Samsung.
La llegada de nuevos y potentes compañeros de viaje, y el
cambio de Intel por ARM, no es gratuita. En los medios se está hablando sobre
el coste que esta operación tiene para Google, y es que estaría ayudando
económicamente a los fabricantes para que la adopción de Android sea más
interesante.
Os recordamos que no sólo Google TV es una opción para hacer
llegar los servicios de Google al televisor, también tenemos ideas como las de
Lenovo, con un televisor de 55 pulgadas con Ice Cream Sandwich y hardware de
teléfono de última generación.
Como era de esperar, no hay información concreta sobre el
incentivo de Google para incluir Android. Lo que sí parece claro es que Intel
ha desaparecido del mapa, ya que hasta que no se demuestre lo contrario, los
nuevos productos aportarán por Marvell y MediaTek para confeccionar el hardware
interno.

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